¡Qué remanso la llegada de una amiga! Los días en Santiago del Estero, tuve la suerte de compartirlos con Luciana, y Sergio. Gracias a ellos pudimos llegar a comunidades lejanas y de difícil acceso, que si no fuera por su compañía no hubiese conocido. ¡Cuántas cosas aprendidas en esos días de viaje!
Quiero agradecer a la gente de la Asociación El Ceibal, por abrirme las puertas y albergarme en mi paso por Santiago capital. Y quiero saludar a Irene, de Coopsol, y a Eli, de Movida Ambiental, a quienes pude conocer en esta visita, y con quienes compartimos interesantes charlas y reflexiones.
El paso por Santiago del Estero nos empapó de la realidad de esa provincia, de sus organizaciones campesinas, de su lucha por la tierra, y de sus historias de dignidad y resistencia. He aquí los relatos de los lugares visitados. A Lu y a Sergio, ¡infinitas gracias!
Los chicos de la Escuela 598 asisten a clase por la mañana, y como nosotros podíamos llegar pasado el mediodía, la señal acordada para llamarlos a participar del taller fue, el toque de campana. ¡Sí! ¡El sonar de la campana repiqueteó por el pueblo y el monte, y los chicos empezaron a llegar! Y también un par de papás, que con gusto se sumaron a la propuesta. Metidos todos en la salita donde se guarda la computadora, vimos El cuento de la buena soja, que divirtió a los grandes ¡casi más que a los niños! jajaja…
Después, pasamos a una de las aulas, para compartir el momento del juego… Hubo que defenderse de intrusos que querían destruir el ambiente, y se habló de todas las formas de organización posible para combatir los problemas que amenazan a la comunidad. Hablamos sobre lo que ofrece el monte, y los chicos nombraron los animales que ellos conocen, ¡sobre todo un montón de pájaros! Cerrando la actividad, los papás nos dijeron que les parecía muy bueno que se pudiera hablar de estos temas con los niños… Y el maestro comentó “a nuestra madrina le va a encantar saber que vinieron a visitarnos”. Por eso, a Cecilia Bustti, madrina de esta escuela, le hacemos llegar estas noticias y nuestro saludo cariñoso.
Agradecemos mucho al dirigente Juan Leonhardt por la invitación a su comunidad, y al maestro Carlos por recibirnos en su escuela con tanta calidez. ¡Un gran abrazo a todos los chicos de la escuelita de Anca Overa!
La comunidad de Manisnioj está formada por 15 familias que viven en una extensión de cerca de 4.200 hectáreas. Con organización y lucha, sus habitantes han logrado resistir las amenazas de desalojo y despojo, a las que son sometidas tantas comunidades campesinas de la región, y han conseguido el título comunitario de las tierras que habitan y trabajan, y en las que ya vivían sus antepasados desde hace más de 100 años.
Hemos tenido la suerte de visitar este poblado detenido en el tiempo, en donde el aire está habitado por el sonido de los animales y los olores del monte, y la amabilidad y sabiduría de su gente se expresa en cada gesto. Conocimos el hogar de Doña Divina y su familia, donde fuimos cobijados durante la noche; y compartimos veladas de cena y almuerzo en casa de José Luis, con toda su familia: su mujer Mirta, los niños Leo, Ivo y José Ignacio, y el querible abuelo Rufino.
En la escuelita, a la que asisten unos 20 niños que comparten el aula y el maestro, fuimos recibidos con mucho cariño. Compartimos cuentos, la peli, y en el momento del juego, los chicos nos contaron un montón de cosas sobre los árboles y animales del lugar, nos enseñaron los nombres de cada árbol, y nos dijeron cómo son sus frutos y quiénes los comen.
Queremos agradecer al maestro Suárez, por abrirnos la puerta de su escuela, y a José Luis y su familia, por todo lo que nos han brindado. Y a toda la comunidad de Manisnioj, ¡muchísimas muchísimas gracias! Ha sido un privilegio conocerlos, y compartir su ancestral y sabio modo de vida, que Rufino no podría haber descripto mejor:
“El monte te da todo, y si lo sabés trabajar, no se acaba nunca”
Tuvimos la suerte de que nuestra visita a la escuela El Ceibal, coincidiera con el campeonato intercolegial de fútbol, de la red de escuelas de El Salado Norte. Por este motivo, estuvieron presentes también este día, las siguientes escuelas:
Nº 353 El Puesto Nº 380 Piruaj Bajo Nº 1143 Tres Varones Nº 1147 Vinal Suny
A la mañana, con los más pequeños, conversamos acerca del origen de los alimentos; comentamos cuáles obtienen ellos mismos, de sus huertas y animales, y cuáles “traen del pueblo”, y pensamos juntos cuáles son y de dónde vienen los elementos con los que se hacen los alimentos comprados, para llegar a la conclusión de que ¡todo viene del campo! Después de ver juntos El cuento de la buena soja, nos pusimos a jugar, y respondimos preguntas, nos convertimos en personajes, y en defensores del campo, de los árboles y de los animales.
Luego vino el almuerzo, eran montones de chicos de todas las escuelas, dentro del galpón, en un mediodía por demás caluroso. Reinaba una gran excitación por los resultados del campeonato, la entrega de premios, y los sorteos finales. Y después de todo ese despliegue, volvimos a acomodarnos para ver la peli con el resto de los grados más grandes, y… los más chiquitos, ¡aprovecharon para verla de nuevo! ¡Qué tarde más concurrida y calurosa!
Esperamos que alumnos y docentes hayan disfrutado de la propuesta, y que puedan seguir reflexionando sobre el tema. Agradecemos a la directora Gladys Cuellar, por recibirnos en su escuela. Y saludamos a todos los docentes y alumnos de las escuelas que compartieron la jornada con nosotros, a todos ellos ¡gracias!
¿Cómo describir la llegada a Breayoj? La comunidad entera nos esperaba en la escuela, y al bajar de la camioneta, ¡todos se acercaron para darnos besos! Uno a uno, chicos, medianos y grandes, nos besaron brindándonos esta dulce y cálida bienvenida.
Breayoj es una comunidad indígena Tonocoté, formada por hombres y mujeres campesinos luchadores, y organizados por una dirigente de presencia y fuerza ejemplar, Ofelina Santucho. Conocer esta comunidad fue ser testigos de que, con unidad y participación, se pueden ganar grandes batallas.
Después de solucionar algunos desperfectos técnicos, y mientras todos los rostros ansiosos apuntaban hacia el televisor, arrancamos con el taller, en compañía de todos los presentes. Después de compartir la historia de Juanito, y de reflexionar a través del juego sobre los problemas que ocasiona la expansión de la soja, los chicos tuvieron su momento para expresarse…
Con dibujos de sus árboles y de la tan deseada lluvia, y con cartas a Juanito, los niños nos describen cómo son su comunidad, su escuela, sus maestros, y los árboles y animales de la zona. A través de sus relatos, se expresa una vida íntimamente ligada al monte, una historia que perdura, y que le hace frente a la intrusión de modelos devastadores. ¡Léanlos a continuación! ¡Son preciosos!
La mañana finalizó yendo todos juntos hacia la gran galería de la casa de Ofelina, donde nos esperaba un almuerzo comunitario, previa ceremonia de “saumada”, para darnos la bienvenida en nombre de la comunidad y del pueblo tonocoté. Fue un momento más que emotivo, y luego pasamos a una abundante y generosa comida, que terminó con risas y abrazos de despedida. ¡Fue una jornada inolvidable!
Agradecemos mucho a Miguel Ángel Luna, maestro y director de la escuela, y a las maestras Sabina e Irma. Un gran abrazo eterno para Ofelina, y ¡muchísimas gracias a toda la comunidad de Breayoj por brindarse con tanto amor!
Aquí van algunas fotitos de recuerdo, y la palabra de los niños…
“Soy Brenda tengo 9 años estoy en 3º grado. Tengo muchos compañeros. Mi seño se llama Irma Noemí Toloza de Godoy. Por suerte acá no hay soja a mí no me gustaría que siembren soja. Las plantas que hay aquí me gustan porque nos dan frutas para los animales y para nosotros como la algarroba, chañar, mistol, tunas y otros. De las tuna se hace el arrope que es como una mermelada…”
“…aquí gracias a Dios todavía no llegó la soja espero que nunca llegue porque aquí tenemos plantas re lindas como el algarrobo, la brea y muchas más, también se siembra sandía, melón, choclo, zapallo…” Maximiliano
“Somos alumnos de 4º grado de la escuela Nº 224 de Tareayay, mi comunidad tiene un club llamado San Lorenzo, una capilla, un centro comunitario que funciona como sala de primeros auxilios y una escuela, tengo compañeros que vienen de 8 kilómetros todos los días en bicicleta. Nosotros no comemos la soja, pero tampoco quisiera que siembren aquí”. Brahian
“Me llamo Gastón te cuento que estoy en 7mo año, nosotros no queremos que aquí se siembre soja vivimos en el campo nosotros en el colegio somos un total de 50 alumnos son 3 maestros, aquí hay plantas de: algarrobo blanco, algarrobo negro, planta de mistol, de vinal. Nuestra escuela tiene 3 aulas nuestro maestro se llama Miguen Ángel Luna y atiende 5to, 6 to y 7 mo….”
“Me llamo Milagros y vivo en el campo, también voy a la escuela, ando en 7 mo grado, mi familia se dedica a criar animales y también te cuento que vimos tu película estaba muy linda y además me gustó mucho porque Mariela nos contó tu historia y también nos hizo jugar y nosotros no queremos que llegue la soja porque los animales no van a tener qué comer…”
“Hola mi nombre es Kharen Abigail y aquí no hay soja. Aquí hay algarrobal, paraíso, cardón, tunal y árboles, pero no queremos soja.”
“Me llamo Alejandra Etel del Pilar Godoy y estoy en 7mo grado vivo en la localidad de Breayoj departamento de Avellaneda Santiago del Estero. El campo es grande hay muchas plantas, animales, pájaros, aquí algunos papás trabajan cultivando, algunos hacen carbón. El video estaba lindo nosotros no queremos que vengan a cultivar soja para acá porque van a contaminar las plantas, el agua, se van a morir los animales, los pájaros…”